Cercas de Papel
Retazo del diario de una joven sin nombre: Las cercas que por tanto tiempo me alertaron de su electricidad estaban hechas de papel. Atravesarlas no fue el hito que pensé. Sí sentí una pequeña vibración en la piel. Era la emoción de cruzar, lo que con tiza se delimitó, el cómodo vivir. Ese buen vivir prometido que nunca se veía cumplir. Puedo retornar o, al contrario, averiguar que hay más allá, pero la emoción de esa primera vez ya no es la misma. Tuve que salir, eso lo sé, pero ya no sé donde estoy varada. Tampoco quiero volver. Volver es que me hablen de la cerca eléctrica una y otra vez. Creerme loca porque les digo que es de papel. Este es el relato de quien vivió en aquel mismo recinto, unas cuantas décadas después: Cuando se abrieron los portones, recuerdo que nadie salió de adentro. Se de varios que aún ahí permanecen. Incluso a mi me ha tomado un buen tiempo.